Los Coches eléctricos también contaminan

Sí, es cierto, los coches eléctricos también contaminan. Aunque ninguna de las alternativas a día de hoy es al cien por cien limpia, los coches eléctricos, según diversos estudios, contaminan en torno a un 50% menos que los combustibles fósiles, emitiendo casi tres veces menos CO2 a la atmósfera. Sin embargo, encontramos diversos factores que nos hacen plantearnos si son realmente una alternativa tan atractiva como nos hacen ver.

Beneficios de los coches eléctricos

Encontramos en la electromovilidad multitud de beneficios:

  • No provoca contaminación atmosférica
  • No provoca contaminación acústica
  • En cuanto a su consumo es más económico
  • Están exentos de pago en cualquier estacionamiento regulado
  • No tienen restricciones de circulación
  • Seguros más baratos

Estos beneficios son lo primero que nos viene a la mente cuando pensamos en la posible adquisición de un vehículo eléctrico o en los logros de la movilidad eléctrica, y es precisamente esto lo que quieren que veamos, sin embargo, la realidad es otra.

La cara oculta de los coches eléctricos

¿Vehículos de emisiones cero?

Sí, es cierto estos vehículos durante su utilización no emiten C02 ni ningún otro tipo de gas. Entonces, ¿Dónde está el problema?

Como hemos comentado anteriormente una gran parte de la sociedad no es consciente de que estamos sustituyendo un problema por otro y que la energía eléctrica es también un gran contaminante. A simple vista, sin indagar demasiado en el tema, solo encontraremos beneficios en este nuevo avance, sin embargo, solo están mostrando la cara de la moneda que realmente les interesa mostrar.

Cada vez son más las personas que están alzando la voz para anunciar que el coche eléctrico no es tan maravilloso como nos quieren hacer ver y que incluso puede generar más contaminación que otros movidos por combustible fósil. Ahora os mostraremos la otra cara de la moneda, la que no reluce tanto y nos intentan ocultar.

La fabricación de coches eléctricos

Entremos en el primer aspecto que genera cierta controversia y que demuestra que los vehículos eléctricos no son  tan limpios como parecen.

La fabricación de estos vehículos provoca la emisión de gases contaminantes a unos niveles muy superiores en comparación con la fabricación de vehículos tradicionales. Esto es así, principalmente, porque las cadenas de montaje de dichos vehículos no se encuentran, ni mucho menos, trabajando a pleno rendimiento. La demanda de estos vehículos de momento es muy reducida y se necesita, por tanto, una misma cantidad de combustible para producir una cantidad muchísimo menor de vehículos. Desembocando por tanto en unos porcentajes muy altos de contaminación para una producción tan escasa.

Esto no es un problema para los productores pues simplemente han de subir el precio final de dichos vehículos y así mantienen sus beneficios, sin embargo, ¿Qué sucede con el exceso de contaminación?

Dentro de los problemas que presenta la movilidad eléctrica este no es el más preocupante pues una vez se alcancen tales niveles de producción se equilibraran los niveles de contaminación.

El problema de las baterías

Entramos en el segundo y más preocupante aspecto de los vehículos eléctricos, sus baterías. Los principales componentes de dichas baterías; el litio y el cobalto traen consigo ciertos aspectos bastante preocupantes a los cuales debemos prestar especial atención.

  • Litio: Las baterías de litio no son inocuas para nuestro planeta. La extracción de dicho mineral el cual es bastante escaso supone un problema ecológico, además, el reciclaje de dichas baterías es bastante problemático. El litio es un mineral aún más escaso que el mismo petróleo y sus residuos son altamente contaminantes . Se dice que dichas baterías son reutilizadas e incluso recicladas, sin embargo, sabemos que este procedimiento es muy caro, poco efectivo y altamente contaminante. Por tanto, al ser peor el remedio que la enfermedad la gran mayoría de dichas baterías acaban desechándose en extensísimos vertederos situados generalmente en países subdesarrollados, es decir, llevamos a cabo una externalización de los residuos aprovechándonos de la precaria situación que sufren ciertos países. Llenamos sus enormes vertederos con nuestros residuos altamente tóxicos y contaminantes y aún así exaltamos una falsa lucha contra la contaminación y el cambio climático.
  • Cobalto: El cobalto es un metal imprescindible para la producción tanto de estas baterías como las de cualquier otro dispositivo electrónico. Su demanda está tan por encima de las reservas actuales de este metal que diversos estudios estiman que su suministro no será viable a partir de 2024. Es importante destacar que en torno al 60% de este material proviene de la República Democrática del Congo; país que sufre una gran inestabilidad política. Estas explotaciones mineras son controladas por grupos guerrilleros que se encuentran totalmente al margen de la ley. Se aprovechan de este lucrativo negocio para financiar el crecimiento de sus grupos paramilitares sin respetar las condiciones laborales, resultando en un aumento de la explotación infantil así como de las víctimas por derrumbes.

No siempre es oro todo lo que reluce, estate atento a nuestro blog, tenemos muchas cosas que contarte.

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