La creación de medios de pago no está basada en el ahorro

“Se crean medios de pago a cambio de nuestra promesa de que en un mes le pagaremos al banco 1.000 onzas de oro. ¿Cree usted que una deuda con el banco no es “nada”? Si tiene una hipoteca, dudo que mantenga por mucho tiempo esa opinión: el derecho a recibir dinero es un activo tremendamente valioso (sobre todo si se termina pagando).” (Cómo crean dinero los bancos, artículo de Juan Ramón Rallo).

Por mucho que el profesor Rallo afirme lo contrario, los medios de pago que crean los bancos no están basados en el ahorro

El profesor Rallo nuevamente se equivoca. Si arbitrariamente vamos a dar por hecho que los 1000 bienes que los prestatarios pretenden adquirir ya se han producido (y que además los prestamistas están renunciando a ellos), por qué mejor no dar por hecho que se han producido 10000 millones, y así entregar préstamos por ese valor. No hay ningún motivo para limitarse porque (según las palabras del propio Juan Ramón Rallo), en cuanto los prestatarios logren fabricar bienes por valor de 10000 millones y devolver así los préstamos, estos habrán sido concedidos en base a un ahorro real.

Lo cierto es que la única forma de saber con total certeza que los préstamos están basados en un ahorro real, es prestando lo que previamente ya se ha producido y se está renunciando a consumir, o su equivalente en unidades monetarias. Si, en cambio, se prestan 1000 unidades monetarias cuando solo se han producido 100 bienes, será necesario que se fabriquen 900 bienes más para que se mantenga la proporción y que no suban de precio. Si solo se fabrican (por ejemplo) 200 bienes no se cumplirá esta premisa; y no existirá ningún tipo de ahorro por parte de los prestatarios, aunque posteriormente consigan venderlos y devolver a tiempo los préstamos. Para que exista el ahorro, los prestatarios tienen que fabricar tantos bienes como dinero creen los bancos.

La creación de dinero nunca ha garantizado un aumento de la producción, solo un aumento del consumo; y es obvio que cualquier sistema donde se consuma más de lo que se produce entra en quiebra. Si se han producido y se están ahorrando 100 bienes, y se presta dinero como para comprar 1000 (esperando a que posteriormente se puedan producir 1000 más, y que de este modo se devuelva el préstamo), se invita claramente a que la gente consuma más de lo que luego seguramente podrá producir. En un crédito, se deben prestar medios de pago o bienes que ya existan y que otras personas estén renunciando a utilizar en ese momento; no medios de pago creados de la nada, bajo la promesa de que serán devueltos en el futuro.

Fragmento del ensayo “Mitos de la creación de dinero en la Escuela Austríaca”, cedido por Sara de Mingo Fernández.

Otros libros de la autora:

  • Copia de un libro para enfermos (novela publicada por Unión Editorial).
  • Versos encadenados que siguen robando tinta (poesía).

www.sarademingo.wordpress.com

¿Qué te ha parecido?
(Votos: 1)

Artículos relacionados

Comentarios